La quinoa


La quinoa es una semilla rica en proteínas y sin gluten, con unas características nutricionales que la convierten en un alimento extraordinario. Su sabor es suave y agradable, siendo muy versátil, de fácil digestión y puede adaptarse fácilmente para ser integrada en la dieta mediterránea tanto en las deliciosas ensaladas de quinoa, como en muchas otras recetas.

Originaria del altiplano andino, no fue hasta finales del s. XX que inició a extenderse su consumo por otros países, empezando por EE.UU. y llegando posteriormente a Europa.  Actualmente el consumo de la quinoa está creciendo año a año, tanto entre celiacos y vegetarianos como entre las personas amantes de una alimentación saludable.

Características de la quinoa

A pesar de ser una semilla, su uso es muy similar al de los cereales y por ello con frecuencia se refieren a ella como pseudocereal.

La quinoa es un alimento excepcional y entre sus muchas características destacan las siguientes

– Alto contenido en proteínas. Tiene el doble de proteínas que p.e. el arroz o la cebada.

– Tiene los ocho aminoácidos esenciales para el ser humano.

– No tiene gluten, siendo por tanto apta para celiacos.

– Rica en minerales como calcio, fósforo, hierro, magnesio y potasio.

– Rica en vitaminas como el ácido fólico y la vitamina E.

– Fuente de antioxidantes.

Comparado con otros cereales tiene una elevada proporción de proteínas en la relación con los hidratos de carbono y además al cocinarse aumenta notablemente su volumen. Todo ello hace que la quinoa sea un alimento altamente saciante, pudiendo ayudar a personas interesadas en perder peso. También es especialmente interesante para sustituir parte de las proteínas de origen animal que ingerimos y para personas vegetarianas.

Cabe destacar que las semillas de quinoa tienen una capa de saponina, una sustancia natural que las protege de las plagas, lo que ayuda a evitar el uso de pesticidas químicos y favorece el cultivo ecológico de la quinoa.

Historia de la quinoa

Desde hace más de 5.000 años la quinoa forma parte de la dieta y las tradiciones de los pueblos indígenas de los Andes.

Pueblos como los incas usaban la quinoa en sus ceremonias religiosas, lo que provocó que los conquistadores españoles, en su afán de introducir su propia religión en el continente, destruyeran campos de quinoa y prohibieran su cultivo.

Afortunadamente se siguió cultivando, pero su uso se redujo notablemente. La prohibición se levantó en el s. XIX, pero no fue hasta los años ochenta del siglo pasado que empezó a importarse en EE.UU. y poco a poco se fue dando a conocer internacionalmente.

Dos circunstancias han ayudado decisivamente al conocimiento y la internacionalización de la quinoa. La primera es el apoyo de la ONU (Organización de la Naciones Unidas), que destaca que la quinoa puede jugar un importante papel en erradicar el hambre, la malnutrición y la pobreza. Ello se debe no solo a sus características nutritivas, sino también a su adaptabilidad a ser cultivada en diferentes altitudes y climas. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2013 año internacional de la quinoa.

La otra es la utilización de la quinoa por parte de la NASA, que además de introducirla en la dieta de sus astronautas, está valorando su potencial para ser cultivada en misiones espaciales de larga duración.

Actualmente su producción se está extendiendo a nuevas áreas, pero los países andinos siguen siendo los principales exportadores de quinoa, especialmente Bolivia, Perú y Ecuador.

Como cocinar la quinoa

La quinoa se comercializa principalmente en grano pudiendo sustituir al arroz en muchas recetas, pero también es fácil encontrarla en harina o pasta. Es un producto versátil que puede utilizarse tanto para hacer ensaladas, sopas, hamburguesas vegetarianas o postres.

Las semillas de quinoa están recubiertas de saponina, una resina de un sabor amargo. La mayoría de marcas venden la quinoa prelavada para eliminar la saponina. En cualquier caso es aconsejable enjuagarla antes de cocinar hasta que deje de tener espuma, para evitar posibles restos de amargor.

El tiempo de cocción depende de la textura que prefieras, pero 20 minutos suelen ser suficientes. Si quieres ideas consulta nuestro apartado de rectas y ¡a disfrutar!